Algunos enzimas y aditivos utilizados en el
procesado de los alimentos se obtienen desde hace años mediante técnicas de DNA
recombinante. La quimosina, por ejemplo, enzima
empleada en la fabricación del queso y obtenida originalmente del estómago de
terneros, se produce ahora utilizando microrganismos
en los que se ha introducido el gen correspondiente. Sin embargo, la era de los
denominados "alimentos transgénicos" para el consumo humano directo
se abrió el 18 de mayo de 1994, cuando
1. Información general de los alimentos
transgénicos
Se denomina alimento transgénico
al alimento portador de material genético perteneciente a especies no
emparentadas transferido a él mediante ingeniería genética.
Estos alimentos se obtienen para
:
Que tengan una vida comercial mas larga.
Resistan condiciones ambientales agresivas, como
heladas, sequías y suelos salinos.
Resistan herbicidas.
Resistan plagas de insectos.
Resistan enfermedades
Tengan mejores cualidades nutritivas.
Los genes para insertar en los alimentos se
obtienen de distintas formas. En el caso de querer conseguir una vida comercial
mas larga, por ejemplo, en el tomate "Flavr Svr", no se introduce un gen de otro ser vivo, sino un
gen "antisentido", artificial, que evita
que se sintetice una proteina responsable del "apochamiento" del tomate.
En los demás casos, se introducen genes que
codifican la síntesis de proteinas especiales. El gen
que hace a la soja resistente al glifosato (un enzima
que no es afectado por este herbicida) procede de una bacteria comœn del suelo. El que codifica la resistencia a insectos
se obtiene de una bacteria patógena para los insectos, pero totalmente inocua
para los animales superiores
|
Marca |
Ingrediente transgénico |
Empresa |
|
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Galletas |
ARTIACH |
Almidón de maíz |
NABISCO |
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Arti avellana |
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Galletas |
DIGESTA |
Almidón de maíz |
NABISCO |
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Digesta chocolate |
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Galletas |
OREO |
Almidón de maíz |
NABISCO |
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Preparados |
ROYAL |
Almidón de maíz |
NABISCO |
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Natillas caseras |
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Papilla infantil |
SIMILAC |
Harinas de maíz y soja |
Laboratorios ABBOTT |
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Cereales instantánea |
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Papilla infantil |
PULEVA |
Harinas de maíz y soja |
Laboratorios ABBOTT |
|
|
Cereales instantánea |
|
|
|
Preparados |
ENSURE |
Harinas de maíz y soja |
Laboratorios ABBOTT |
|
Preparados infantiles |
NUTRIBEN |
Harinas de maíz y soja |
Alter Farmacia SA |
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Biberón |
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|
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Preparado de Cacao |
EL DATIL |
Almidón de maíz |
EL DATIL |
|
Alimento mascotas |
FRISKIES |
Soja |
FRISKIES |
Los transgénicos son el ejemplo de concentración
corporativa más brutal de la historia de la agricultura industrial y, en
general, de la de todas las industrias. Sólo cinco empresas controlan los
cultivos transgénicos en campo en todo el mundo, y una sola, Monsanto, más de 90 por
ciento.

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Los alimentos transgénicos
se han introducido en nuestra dieta de manera prematura en relación con los
conocimientos existentes sobre su inocuidad, respondiendo más a la necesidad de
rentabilidad de unas invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a
una necesidad social.

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Los alimentos transgénicos se obtienen a partir de plantas
modificadas genéticamente a las cuales se han añadido genes de otras especies.
En España se comercializan desde 1998 productos derivados de soja y maíz
modificados genéticamente. Los podemos encontrar bajo diversas formas, como por
ejemplo maíz en grano o brotes de soja, pero principalmente como harinas,
aceites, almidón de maíz, lecitina de soja o aditivos como colorantes,
conservantes, etc. También los transgénicos entran indirectamente en nuestra
dieta mediante los piensos que alimentan los animales de granja, cuya carne,
leche, huevos, etc. comemos.

Si bien los alimentos transgénicos han pasado algunos controles
sanitarios antes de su aprobación a nivel europeo, existe en la actualidad un
gran desconocimiento sobre sus posibles efectos para la salud humana: todavía
no se ha investigado lo suficiente para descartar problemas tales como nuevas
alergias o aparición de nuevas substancias tóxicas; en el proceso de inserción
de genes pueden aparecer efectos no previstos inicialmente; los análisis de
riesgo que se realizan no permiten conocer los efectos a largo plazo ni la
toxicidad de una exposición prolongada a pequeñas dosis.
El ejemplo de lo que ha pasado en España con el maíz es muy
ilustrativo. Desde 1998, España cultiva e importa grandes cantidades de un tipo
de maíz modificado genéticamente, llamado Bt176, que entra en la cadena alimentaria humana directa o indirectamente. En abril de
2004, las autoridades sanitarias europeas y españolas recomendaron no
comercializar más este maíz por preocupaciones sanitarias. ¡Han pasado seis
años durante los cuales hemos estado comiendo este maíz antes de que las
autoridades se dieran cuenta de la necesidad de retirarlo del mercado!
Las nuevas normas sobre el etiquetado de los alimentos transgénicos,
en vigor desde abril de 2004, aportarán una mayor información al consumidor,
siempre y cuando se cumplan. Todos los alimentos que contengan ingredientes
transgénicos por encima del 0,9% deben ser etiquetados con las palabras
"modificado genéticamente". Sin embargo, todavía el consumidor no
dispone de una información completa: el umbral del 0,9% hace que por ejemplo,
el día que se autorice la venta de tomates transgénicos, uno de cada 112 podrá
ser transgénico sin que el consumidor lo sepa.
Tampoco se proporciona información sobre los alimentos procedentes de animales
que hayan comido piensos transgénicos.

Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de
manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su
inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas invenciones
desarrolladas por unas grandes empresas que a una necesidad social. Y es que
los alimentos transgénicos no presentan ninguna ventaja para el consumidor. De
allí la importancia de una información completa en el etiquetado para que los
ciudadanos puedan ejercer su derecho a elegir.
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